...a través de Bertha Dudde - 02.10.1960
BD 7718 Heraldos de la Palabra - con o sin amor …

No se puede dar un verdadero testimonio de Mí donde no reina el espíritu del amor … porque sin amor no seré reconocido, sin amor no se os puede ofrecer la verdad, porque Yo, el Amor y la Verdad, somos Uno. Y así tampoco debéis buscar la verdad donde falta el amor … Y cuando los seres humanos que no Me aman hablan de Mí, solo pronuncian palabras vacías, sin espíritu ni vida. Para ellos solo soy un ídolo, Me degradan y viven en el paganismo más profundo, sin conocer al único Dios verdadero, que es Amor, Sabiduría y Poder en Sí Mismo.

No tienen ningún Dios, aunque no lo nieguen, porque Yo soy Amor, y a ellos les falta amor … por eso viven sin Dios … Y si ahora quieren dar testimonio de Mí, no los escuchéis, porque no pueden ofreceros ninguna verdad, pues por un propósito o recompensa terrenal solo reconocen a un Dios, del cual ahora quieren dar testimonio. Pero incluso el “amor” a veces se finge y, sin embargo, no está presente en ellos.

Por eso hay que mantener siempre los oídos y los ojos abiertos, porque en el mundo reina Satanás que libra su lucha contra Mí hasta que Yo lo ate el Día del Juicio … Y se servirá de muchos a quienes disfraza como ángeles de luz, quienes aparentan hablar en Mi nombre, pero solo cumplen su voluntad: socavar la fe en Mí. Porque donde no se ofrece la verdad pura, allí también el ser humano empieza a dudar sobre la veracidad de todo lo que se le transmite como bien espiritual. Y eso es lo que Mi adversario pretende … Por consiguiente, a menudo encontraréis seres humanos que Me proclaman, pero que no pueden conmover vuestros corazones … porque no pueden representar ni ofrecer la verdad, ya que carecen de amor, y su espíritu sin amor se puede sentir en sus discursos.

Pero cuando un ser humano amoroso habla de Mí y de Mi Ser, entonces os sentiréis interpelados por Mí Mismo, porque entonces el amor habla en ese ser humano, y este amor soy Yo mismo … Y así también vosotros, que Me representáis a Mí y a Mi Palabra en la Tierra, no encontraréis comprensión entre los seres humanos sin amor, y entonces también sabréis que no debéis desperdiciar el don divino del amor en ellos, porque entonces es Mi adversario mismo quien los hace defenderse, y entonces incluso el mayor don de amor pierde su eficacia …

El amor lo es todo … pero sin amor estáis muertos en espíritu, y ningún don espiritual puede tocaros; es decir, no penetra en el corazón y no puede ser sentido por el corazón como un don divino. Por lo tanto, no podéis dar testimonio de Mí si no estáis llenos de amor. Entonces es solo un Evangelio muerto, entonces son solo palabras humanas, pero no la Palabra de Dios la que proclamáis … entonces no hay fuerza en ella que despierta a vuestras almas a la vida. Y todo “siervo de Dios” debería tomarlo en serio: que verdaderamente solo Me sirve cuando tiene amor en su interior, porque entonces Mi Espíritu también puede obrar en él, y así Yo Mismo hablo a través de él cuando lleva el Evangelio a sus oyentes.

Pero si el predicador está lleno del Espíritu, entonces su palabra se encenderá, y tocará los corazones, porque entonces la fuerza de Mi Palabra se desborda y verdaderamente produce una transformación en el ser humano que se deja abordar de Mí a través de la boca de Mi siervo. Sin embargo, en los últimos tiempos, antes del fin, el amor se ha enfriado ente los seres humanos … por consiguiente, la presentación de la verdad también se ha vuelto escasa, porque ni los predicadores ni los oyentes viven en el amor …

Y así, la fe en Mí ya no está viva, porque ya no se Me presenta a los humanos según la verdad; reciben una imagen distorsionada de Mí … Y fracasarán cuando, al final, se les exige a los seres humanos que profesen su fe. Por eso os predico el amor una y otra vez … Yo Mismo os ofrezco tanto amor que no debería seros difícil amarme a cambio, y entonces también podéis actuar en el amor al prójimo … Y Me reconoceríais en Mi Ser, penetrarais en la verdad, y vosotros mismos daréis testimonio de Mí en toda verdad, porque el amor enciende la luz de la cognición, porque ningún ser humano que vive en el amor, anda en las tinieblas …

Amén